TAMBIÉN ESTOY INDIGNADO.

  En los últimos tiempos la indignación se ha generalizado de tal manera en nuestra sociedad, que habrá que preguntar a qué personas, o qué sector de nuestro país no le ha afectado ésta indignación y cabreo. Habrá que averiguar cual han sido las causas y/o las razones que nos ha llevado a ésta situación. Estamos convencidos que el trabajador de cualquier especialidad; el agricultor; el pequeño autónomo; el pensionista; la gran mayoría que trabaja incesantemente para terminar el mes con dificultades económicas; el pequeño empresario que ha tenido que cerrar su empresa por falta de medios financieros; el estudiante que dedica parte de su vida en formarse y cuando termina los estudios no encuentra trabajo, y en el mejor de los casos tiene que emigrar al extranjero para no encontrarse en la indigencia moral e intelectual; en tantas y tantas personas de buena voluntad, que quieren ganarse el pan nuestro de cada día con el sudor de su frente, no han sido los culpables de tanto desastre económico y de ésta crisis que nos tiene atenazados.

   Hemos  visto cómo en un plazo corto de tiempo, nuestro país ha pasado de ser una de las “potencias industriales más desarrolladas del planeta”, -octavo puesto-  a ser un país pobre, con seis millones de parados, una reducción considerable del poder adquisitivo, con una des-capitalización nunca vista, con una deuda exterior equivalente  al P.I.B. (producto interior bruto),  con una prima de riesgo asfixiante;  las entidades financieras en la bancarrota especialmente las cajas de ahorro, antes con fines sociales, ahora expoliadas y despojadas por los afines a aquellos de la cueva de Alí baba y los cuarenta ……la diferencia entre  ricos y  pobres cada vez mayor; y tantos abusos y despropósitos que ya forman parte de nuestra vida.

   Nos preocupa y nos indigna, que en la actualidad el hecho de especular sea tan fácil y que no hay nada ni nadie que le ponga limite. En ninguna de las reuniones del G 20, la cumbre de los países más ricos del mundo, se haya tomado ninguna decisión para frenar la especulación. ¿Se encuentra entre ellos, por casualidad, los más grandes especuladores, sinvergüenzas usureros y tramposos?

¿Quién asumirá la responsabilidad por no haber tomado las medidas oportunas y con ello haber evitado que tantos miles de jóvenes tengan que emigrar por no tener trabajo en su país? ¿Y de esos miles de pequeños ahorradores que han visto cómo sus ahorros “alguien” se los ha evaporado? ¿Y los pequeños empresarios, ya citados, que han tenido que cerrar sus empresas por falta del dinero que “otros” han robado o se lo han llevado a paraísos fiscales? ¿O esas entidades bancarias que estén dando cantidades obscenas a sus directivos en forma de indemnización y sueldo y al pequeño ahorrador le “vuelan” sus depósitos?.

     Nos preocupa, y nos indigna, que los grandes responsables de la crisis, que son  los bancos y cajas de ahorros consigan unos beneficios escandalosos; ¿Qué justificación moral tienen las enormes plusvalías que obtienen? ¿Y la lista de ex-ministros de todos los países que han hecho el salto a la empresa privada  y que han aprovechado los conocimientos  e influencias adquiridas en el cargo público para poder posteriormente lucrarse?  Se tolera y se acepta demostrando un nivel de corrupción extraordinario.

     Nos preocupa y nos indigna, que los especuladores de cuello blanco que mueven millones y billones de Euros, lo hagan sin que nadie les ponga freno. Y si sabemos que el sistema financiero es perverso y genera desigualdades e injusticias, ¿Por qué nos conformamos? ¿Por qué no cambiarlo si no funciona? Tenemos medios, recursos y capacidades para plantar cara a la crisis y caminar hacia el cambio ya que es del todo  necesario. ¿Hasta dónde podíamos seguir?

     Nos preocupa y nos indigna, que en otras partes del planeta mueran cada día 60.000 personas por causa del hambre que podían ser evitadas,

Lo que se intenta ocultar es la relación entre el bienestar y la miseria. “La sociedad de consumo de los países y las clases sociales ricas es inseparable de  la miseria de los países pobres. Si el 20 %  más rico de la humanidad acapara el 80 % de los recursos y la riqueza del planeta, para el 80 % de los seres humanos  que comparten con nosotros el planeta solo les queda  un escuálido 20 %.”

     La casi totalidad de las noticias han estado centradas en la corrupción, el mangoneo, tráfico de influencias y robo a manos llenas, cuando a las clases sociales más bajas nos están maltratando de impuestos, bajada de salarios y ahogo social por todas partes.

     ¿Qué nos está pasando, que está pasando a ésta sociedad donde se da culto al corrupto, al sinvergüenza, al ladrón, al que vive en la opulencia a costa de pisar cabezas al prójimo? ¿Dónde quedó el culto al trabajo, a la honestidad, a la coherencia, en definitiva a cultivar en la persona la dignidad  y la honradez?

       No debemos olvidar que para detener ésta crisis, también pasa por el cambio de mentalidad personal, porque de una u otra forma, también somos un poco cómplices de todo lo que está sucediendo, aunque está claro que hay unos responsables y unas víctimas. Y a la vez que la transformación de las estructuras ambientales, debe haber una transformación interior del ser humano, y esa revolución será personal o no será. A pesar de todo, aún estamos a tiempo de que cada uno desde su lugar y su propia responsabilidad cambiemos éste sistema que no beneficia a las clases más desfavorecidas sino a los que se enriquecerán de forma obscena a costa, como siempre,  de los más pobres. Por éste y tantos motivos más, tenemos razones suficientes para estar indignados.

Janus

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