3º tema

4) LOS GASTOS DE PRODUCCIÓN.                                                                                              

Acabarnos de decir que el productor deja de producir una mercancía cuando su precio de venta resulta desventajoso o cuando al venderla, pierde.

¿Cómo se da cuenta que la producción de mercancías es desventajosa o deficitaria? Evidentemente se da cuenta por lo que le cuesta.

 Escuchen al comprador en el mercado o en una tienda regatear con el comerciante y ofrecerle la mitad de lo que le han pedido: escuchen al comerciante asegurar que la mercancía “le cuesta más cara a él mismo” El sastre explica sus precios por la carestía de la vida, por el alza de los arriendos, etc.

  ¿Significa todo esto que el precio de las mercancías se determina finalmente por los gastos de producción?

Estudiemos más a fondo este punto, aunque sólo sea en el caso del sastre. Acordémonos de que todavía no se trata de un capitalista que emplea obreros para ganar a costa del trabajo de ellos y que  estamos en presencia de un pequeño productor, de un representante típico de la economía mercantil simple que vende la ropa que el mismo ha confeccionado, para recibir a cambio los artículos que  necesita para su propio consumo.

 ¿Cómo determina este sastre los gastos de confección de un pantalón?

 En primer lugar tiene que considerar el costo de las materias primas, precio del paño y del forro, de los botones, del hilo, etc.

Tendrá que añadir los gastos de calefacción, luz y mantenimiento general del taller. Evidentemente, estos gastos no van a entrar totalmente en el precio de un pantalón, sino que en un porcentaje muy bajo; si el sastre ha dedicado una jornada de trabajo a un pantalón el precio del pantalón sólo incluirá la calefacción y la luz de una jornada. También tendrá que incluir el desgaste de la máquina de coser. Sí la máquina de coser cuesta mil euros y sólo puede servir para coser mil pantalones es natural que el desgaste de la máquina entre en el precio del pantalón por el valor de un euro♣

Pero el sastre mismo ha trabajado, ha dedicado una jornada entera a la confección del pantalón. ¿Tiene que considerar esto? Por cierto. En caso contrario ¿para qué trabajaría? No ha trabajado para compensar sus gastos, sino para recibir una remuneración por su trabajo. Cuando vende el pantalón de  hecho busca antes que nada recibir a cambio del producto de su trabajo, los productos del trabajo de los demás. Así, el precio de un pantalón se puede considerar de la siguiente forma:

Paño                                      160

Forro, botones, hilo, etc.         20

Calefacción y luz                    10

Desgaste de la máquina          10

Trabajo del sastre                    60

260 Euros

¿Venderá nuestro sastre sus pantalones a doscientos sesenta euros, o sea al precio que cubre exactamente sus gastos? Desde luego intentará obtener por ellos un precio más elevado, pero sólo podrá hacer esto si la demanda es superior a la oferta. Supongamos que así sea. El sastre conseguirá vender el pantalón a trescientos euros en vez de doscientos sesenta. Ya sabemos lo que resultará de ello. La confección de pantalones aumentará en el mercado y el precio bajará hasta doscientos sesenta. Entonces la confección de este artículo será menos provechosa y se restringirá. En consecuencia, habrá nuevas alzas de precios, etc.

En resumen, asistimos a las variaciones de los precios en relación con las modificaciones de la oferta y la demanda. Pero observamos que estas variaciones no se alejan mucho de un nivel determinado por los gastos de producción y el trabajo del sastre.

Parece que hemos encontrado la causa que determina el nivel de los precios aparte de las variaciones provocadas por la oferta y la demanda. La contestación parece evidente. Un pantalón cuesta trescientas veces más caro, por ejemplo, que un kilo de harina, porque la confección de este artículo exige gastos (gasto en dinero y trabajo) mucho más considerables.

Pero esas respuesta no nos satisface. Analicemos la noción misma de los gastos de producción. El precio del paño, ciento sesenta escudos en el ejemplo elegido, ocupa un lugar muy importante.

Los gastos de botones, hilo, combustible (para calefacción y luz) representan los precios de estos distintos productos. Entonces, el precio de una prenda de vestir se explica, en su gran mayoría, por los precios de los productos que han entrado en su confección. Pero si los precios de ciertos productos se explican (en la mayoría de los casos) por los precios de otros productos, ¿no será esto quedarse en lo mismo? Comparar un precio con otro, ¿no será determinar un término desconocido por otro igualmente desconocido hablar para no decir nada? ¿No hemos vuelto a nuestro punto de partida?.

Observamos, sin embargo, que el precio del pantalón sólo se explica por el precio de las mercancías compradas por el sastre, que serían  200 euros, por los materiales y los otros 60euros, representarían el valor de su jornada de trabajo.

Pero ¿cómo se forma el precio del paño y de los demás materiales? Primero el paño. ¿Por qué cuesta ciento sesenta escudos? Tenemos la respuesta lista: porque fue necesario, para confeccionarlo, por un lado comprar materias primas (la lana) y por el otro gastar, para transformar la lana en paño, cierta cantidad de trabajo. Admitamos que el precio de la materia prima sea de cien euros ¿De qué depende el precio de la lana? Una vez más del precio de las materias (digamos el precio de la oveja menos los huesos, la carne y la piel) y del trabajo (esquila). Pero el precio de la oveja se reduce, a su vez, a los gastos de alimentación y manutención. De manera que podemos finalmente reducir todos los gastos que se necesitan para la producción de todos los materiales, a gastos de trabajo. Si llevamos adelante nuestro razonamiento, inevitablemente llegamos a un último término en el cual sólo vamos a descubrir, además del trabajo de ciertas categorías de trabajadores, materiales que existen ya en la naturaleza y que, por lo tanto, no pueden ser considerados como participando en los gastos de producción (en la medida en que el trabajo no se aplique a ellos).

Y ello resulta verdad no sólo para el paño sino también para todos los demás elementos necesarios para el sastre.

De manera que, como los productores consideran sólo la fabricación de mercancías y como son, a su vez, los propietarios y los comerciantes de lo que producen, llegamos a la conclusión de que el nivel del precio de un producto, en torno al cual se hacen sentir en el mercado, variaciones limitadas, es finalmente determinado por los gastos de trabajo.

♣) Descartamos, para mayor sencillez, los gastos de reparación de la maquina

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