4º Tema: BALANCE: EL TRABAJO, BASE DEL VALOR. EL VALOR, EXPRESIÓN DE LAS RELACIONES SOCIALES

5) BALANCE: EL TRABAJO, BASE DEL VALOR. EL VALOR, EXPRESIÓN DE LAS RELACIONES SOCIALES

 Si hacemos ahora el balance de lo anterior podemos saca las conclusiones siguientes:

  1. Todos los productos creados por el trabajo social, en un régimen basado sobre el intercambio, toman la forma de mercancías, es decir, de productos cuyo destino no es consumo propio sino el intercambio.

Para que la mercancía se pueda intercambiar en el mercado tiene que satisfacer ciertas necesidades, o para emplear el lenguaje de la economía política, tener un valor de uso. El producto que esté  desprovista de valor de uso, no será comprado por nadie y no llegará a ser mercancía.

  1. Cualquier mercancía, en las condiciones de un sistema de intercambio más o menos desarrollado es cambiada en el mercado por una cantidad determinada de otros productos a través del dinero. Cada mercancía adquiere así un precio determinado expresado en dinero.

El precio de la mercancía se define espontáneamente en el proceso de la lucha entre productores individuales de mercancías y entre compradores y vendedores. El movimiento de los precios en el  mercado determina la actividad de las empresas aisladas y establece entre dicha actividad y la necesidad de los hombres cierto equilibrio.

  1. El valor de uso de una mercancía, o su utilidad, depende de sus propiedades naturales, físicas, químicas, mecánicas y constituye la indispensable condición primera de la venta, pero no puede, coma lo hemos visto, explicar la esencia del precio, porque el precio se establece en el mercado a consecuencia de las relaciones entre los miembros de la sociedad basada en el intercambio que investigar los factores que lo determinan, no en las propiedades naturales de la mercancías sino en las relaciones entre los hombres.
  2. Al considerar las relaciones entre los hombres vemos que el precio de la mercancía puede variar según la oferta y la demanda. Pero la oferta y la demanda no explican el nivel en torno al cual oscilan los precios. Desde luego este nivel sólo se puede explicar por los gastos de trabajo necesario para la creación de una mercancía. Se le llama valor trabajo o valor intrínseco y es la razón por la cual decimos que el valor trabajo es la base del precio de cualquier mercancía.

Nuestro razonamiento nos ha llevado de las propiedades naturales de la mercancía, del mercado y del intercambio, hasta el trabajo humano.

Todos deben entender que este trabajo humano es la base de toda vida social. Hacen falta objetos materiales para satisfacer todas las necesidades de los hombres, de las más sublimes a las más elementales. Estos objetos no caen hechos del cielo, el hombre los produce a costa de un trabajo esforzado.

Pero el hombre no trabaja y no vive solo en el mundo; vive y trabaja en sociedad. En el proceso de trabajo los hombres llegan a ser dependientes unos de otros; se establecen entre ellos relaciones de producción (de trabajo).

El trabajo de un individuo (o de una empresa) llega ser, de esta manera, una parcela del trabajo social. Y estas relaciones tienen que asegurar una repartición tal de las partes del trabajo social que la sociedad entera pueda, en su conjunto, satisfacer sus necesidades. La economía basada en el intercambio se caracteriza precisamente, como lo hemos visto, por una repartición de los gastos de trabajo que resulta del intercambio de sus mercancías entre las empresas individuales en él mercado, en proporciones definidas. El intercambio de las mercancías no es más que el proceso de regularización de las relaciones de trabajo entre los hombres, y como lo hemos visto, una regulación espontánea que se efectúa por el movimiento de los precios por bajo su valor.

Durante esta regulación espontánea, no es corriente que él precio de un producto corresponda exactamente a su valor.

El equilibrio de las relaciones de producción en este tipo de economía realizado por dicha regulación espontánea, de ninguna manera es estable, de ningún modo definitivo, sino que, por el contrario, es extraordinariamente inestable y móvil. La ley del valor no deja, por lo tanto de cumplir con su función reguladora.

La economía basada en el intercambio sólo necesita del valor regulador espontáneo, porque es anárquica desorganizada.

Por lo tanto, la raíz del valor se hunde en relaciones sociales específicas, tales como las que se crean en esta economía que analizamos. Al desaparecer estas relacione las relaciones de producción de los hombres entre sí son sometidas a una regulación consciente, y la necesidad del valor desaparece.

Desde este punto de vista, el valor intrínseco es bastante diferente del valor de uso. El cambio de las relaciones sociales no modifica el valor de uso. El azúcar fabricado en un régimen capitalista no pierde a causa de la revolución y del establecimiento de un régimen socialista, ninguna de sus propiedades.

6) TRABAJ0 CONCRETO Y TRABAJO ABSTRACTO

En la economía basada en el intercambio, las mercancías se cambian, en general y en su mayor parte, según el valor trabajo, es decir, según la cantidad de trabajo necesaria a su producción.

Pero las mercancías cambiadas unas por otras, lejos de ser uniformes, son muy distintas: nadie pensará en cambiar zapatos idénticos. Pues bien, si se cambia en el mercado zapatos por paño, se debe comparar el valor de productos de diferentes trabajos: el trabajo del zapatero con el del tejedor. Estos dos trabajos son totalmente diferentes. El zapatero usó tijeras, martillo, aguja, etc.: el tejedor trabajó con su telar. Las materias primas, los movimientos, todo es distinto. El trabajo de uno v de otro tenía formas diferentes porque estaban ocupados en producir artículos de un valor de uso distinto. Pero los zapatos y el paño, una vez en el mercado se convierten en equivalentes: el trabajo del zapatero finalmente se compara, se asimila al del tejedor. Se comprende que las diferentes particularidades concretas de las variadas formas de trabajo tengan que eliminarse.

Los trabajos de los distintos oficios, los trabajos de los productores de diferentes valores de uso, sólo se pueden comparar entre ellos porque tienen, desde el punto de vista de la economía basada en el intercambio, algo en común; todas las variedades de trabajo pueden reducirse a un trabajo general, a un gasto de energía humana, independientemente de la forma que este gasto de energía tome en los distintos casos.

Esta regla es fácil de comprender, si nos acordamos de lo que hemos dicho anteriormente acerca del grado más o menos ventajoso de tal o cual rama de trabajo.

Si doce horas de trabajo de un zapatero se estimaran menos en el mercado que doce horas del trabajo de un panadero, se abandonaría la zapatería y una parte de los zapateros dejaría su oficio. Los jóvenes que se preparaban a comenzar su aprendizaje de zapateros, preferirán entrar en las panaderías. Ya que es evidente que el zapatero y su aprendiz no se interesan en el trabajo concreto, ni en la producción de los zapatos en particular, sino en el trabajo en general, en el trabajo productor de valor que les permite intercambiar con otros productores de mercancías y recibir de ellos en proporciones determinadas, que les sean ventajosas, las mercancías que necesitan.

Esta igualdad de las distintas formas de trabajo sólo puede resultar del intercambio. Diferentes ocupaciones (formas de trabajo) se consideraban en la sociedad pre-capitalista, en una época en que los cambios estaban poco desarrollados, como vergonzosos e inconcebibles. Pero hoy en día el capitalista y el pequeño capitalista consideran cualquier trabajo digno de respeto, si le permite al hombre “ganarse honradamente el pan”. Esta apreciación también considera el trabajo bajo su forma general; independiente de sus aspectos particulares, es decir, como creador de valor.

El trabajo considerado en la economía basada en el intercambio, desde el punto de vista del gasto de energía humana se llama abstracto, el trabajo considerado desde el punto de vista de la forma bajo la cual se gasta la energía se denomina concreto. El trabajo abstracto crea el valor, el trabajo concreto crea el valor de uso.

Es necesario observar que cualquier trabajo puede considerarse bajo estos dos aspectos. Por lo tanto, el trabajo del sastre es a la vez concreto y abstracto. Si no fuera concreto no podría producir mercancías de un valor de uso determinado. Ahora bien, el valor de use es necesario para hacer del producto del trabajo una mercancía. Además, es necesario para el intercambio que existan en la sociedad varias formas concretas de trabajo, pues el intercambio sólo puede existir entre valores de uso diferentes. Pero ya que el traje hecho por el sastre se cambia por zapatos, una comparación de sus valores respectivos se hace inevitable y el trabajo del sastre aparece entonces como trabajo general, bajo forma abstracta. Se puede decir lo mismo del trabajo del escritor, del pedagogo; dichas formas de trabajo también se pueden considerar desde el punto de vista del trabajo abstracto, creador de valor intrínseco, desde el punto de vista del trabajo concreto, creador de valor de uso.

Es muy necesario, compenetrarse de esta idea pues es frecuente que los que inician el estudio de la economía política piensen que sólo el trabajo que produce objetos materiales puede ser considerado concreto, mientras que el trabajo intelectual sería trabajo abstracto.

Como siempre en quince días volvemos a la cita

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